sábado, 15 de mayo de 2010

VII
Agradecimientos

A mi hija por creer en mí y por el apoyo en el emprendimiento.
A mi esposa, por alentarme en los desafíos, aunque solicite siempre rever cada decisión, cuidarse al máximo. Me dijo así: “No avances si estás cansado”. Una madre es madre aún cuando no se lo proponga, y de todos los que están a su alcance.
A mis familiares los Soto, por el aliento y por facilitarme los mapas tan necesarios y útiles para organizar cada tramo del viaje. Por comunicarme con la buena gente de Salto, quienes me brindaron un apoyo incondicional tanto a la ida como a al vuelta. Gracias Julio, gracias Rosario. Gracias a los amigos de ellos que me hicieron sentir como uno más y me aceptaron en su mesa.
A mi familia de la Vuelta Fermosa que comprendió que la vida se hace en el camino, en el viaje y que, no soy más que un producto de una familia de aventureros, que a su manera, como Silvio Pablo –mi abuelo materno- recorrieron caminos antes que yo.
A la gente que encontré en el camino y que fui nombrando en el transcurso de este relato y que compartió conmigo sus historias, sus anécdotas, su sentir respecto a tantas cosas que no he podido dejar impreso en estas otras huellas de mis pensamientos, en estas “Líneas paralelas”.
Walter Rotela
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