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martes, 21 de abril de 2015

Esperanza... una forma de vivir

El 19 de Abril de 2015, como parte de las actividades para celebrar los 30 años del Coro Esperanza, de la Ciudad de Montevideo - Uruguay, se presentó el libro "Coro Esperanza 1985 - 2015 30 años de actuaciones". 

La reunión se realizó en la Casa de la Amistad, de la Iglesia Metodista del Cerro, a partir de las 17 horas. Como cierre del mismo se presentó el libro sobre el Coro Esperanza.
El escritor Carlos Omar Dive Quefau, quien ofició como maestro de ceremonia, presentó al autor y lo invitó a referirse sobre las motivaciones para escribir el texto y sobre el contenido. 
El autor (Walter Hugo Rotela)  mencionó lo que lo impulsó a llevar adelante el proyecto. Lo que en principio sería solo una nota periodística, o un reportaje, se convirtió en un texto que recoge las vivencias de la profesora Teresita R. Pizzorno, como las de los coristas -algunos con treinta años de pertenencia al mismo. 
Finalmente, el autor, agradeció a los coristas y a la docente por la oportunidad que le brindaron de registrar sus testimonios para armar la obra.
Las imágenes que se pueden apreciar más abajo testimonian algunos de los momentos más interesantes del evento en que actuaron: un cuerpo de baile, alumnos de órganos de la profesora Teresita R. Pizzorno, el Coro Esperanza y su fundadora.      



























jueves, 19 de marzo de 2015

Tributo de un poeta

Coro Esperanza
(Marcha)

Con alegrías de siempre
Venimos a festejar
Así poderles dejar
Nuestro corazón latiente

Cantemos todos a coro
Canciones con alegría
Así animar nuestros días
Para vivir con decoro

                                                             (Estribillo)
Sentiremos añoranzas
De estos momentos felices
Como banda de gurises
En el coro “Esperanza”
                         
                                                                                (Parte II)
Cantemos nuestras canciones
Elevando nuestras manos
Seremos todos hermanos
Arriba los corazones

Seguiremos caminando
El tiempo no nos asusta
Cantar es lo que nos gusta
Por eso siempre cantamos

                                                             (Estribillo)
Sentiremos añoranzas
De estos momentos felices
Como banda de gurises
En el coro “Esperanza”

                     
  Carlos Omar Dive

                                  30/06/2011

Este texto pertenece al poeta Carlos Omar Dive. Escritor uruguayo que vive en el conocido barrio de Montevideo conocido como El Cerro y desde hace un tiempo también dedica su tiempo a la actividad radial, en la FM 87.9 Radio Parque, que lleva adelante con Fredy Izquierdo, en el programa TANGO Y OTROS TEMAS 

sábado, 3 de mayo de 2014

Radio Huellas de Pedro Buda II

Inauguro a partir de la fecha 03-05-2014 una forma más de difusión de mis entrevistas y materiales de audio. Su nombre radio Huellas de Pedro Buda II.
Inicia este nuevo ciclo con la entrevista mantenida con el escritor C. Omar Dive Quefau.
Pueden acceder en la barra lateral de este blog a escuchar la entrevista o ir a radio Huellas de Pedro buda II


*Se mantienen los audios en radio Huellas de Pedro Buda, pero a partir de la fecha nuevos audios se subirán a radio Huellas de Pedro Buda II. 


jueves, 13 de junio de 2013

Cuento*: Malevo

Era sábado al medio día. Tenía un evento en un lugar al que nunca habría ido de no ser éstas las circunstancias. Presentaba su libro un escritor, amigo de un amigo. Y me había invitado a compartir ese tiempo de difusión de su arte.
     Las nubes formaban un grueso techo que impedía la acción de Ra, aunque no del todo, pues algunos rayos daban vida a verdes retoños de árboles de paraísos. Sin embargo, todo en las calles tenía casi un mismo tono frío, gris azulado, apagado. En tanto que dentro del bar, donde ocurría el evento, la atmósfera era cálida, templada por los fuegos de un enorme tatacuá (cueva de fuego) que más parecía un Pacuá (hueco del diablo) de donde brotaban lenguas de aire ardiente.
     El bar estaba casi totalmente colmado de gente. Hombres y mujeres, con tres cuartos de siglo encima, comían, bebían y escuchaban a cantantes de tango y milongas. Dentro del recinto se respiraba un no sé qué de arrabal. Dionisio espiaba desde detrás de un barril los movimientos de los habitué del lugar.
    Una mini orquesta acompañaba, con maestría sin igual, a cada cantante que se atrevía a entonar esas canciones, que casi todos conocían  ̶  a juzgar por el coro que hacían en esos instantes que el intérprete lo solicitaba con un ademán o acercando el micrófono a alguno de los concurrentes. Es admirable la profesionalidad con que lograban adaptarse a cada cantante, sin previo ensayo, sin más que una mirada cómplice que indicara la entrada de uno u otro instrumento o de la voz. El tecladista es un hombre alto –menos que el del bandoneón- delgado, entrado en años y de ágiles dedos. Por otra parte estaba un pintoresco personaje, el bandoneonista. De barba de varios días, casi rapada la cabeza; grueso el cuerpo, de piel curtida y ojos de mirada profunda, aunque también pícara por momentos. Ambos son –claro está- conocedores de cuanto tango y milonga existe, quizás por años de laburo, oficio de muchas noches y días como las de este sábado en cuestión. 
    El hombre del bandoneón, con su porte grueso y de elevada estatura - para la media de la zona- dominaba el lugar con una mirada. En su oreja izquierda llevaba un aro pequeño, una argolla ajustada. Lucía un traje gris impecable, pero gastado. Sin embargo, en ese lugar lucía elegante, a tono. Entre los dos y el guitarrista -que por momentos ejecutaba cual si fuera un bajista- creaban los sonidos perfectos, que permitían lograr esa ambientación particular.
      Uno a uno, los cantantes profesionales y los amateurs, fueron brindando su arte, dejando satisfecho al público que regalaba aplausos, entusiasmado.
     El escritor, en un momento que se solicitó silencio, tras la actuación de uno de los artistas, presentó su nuevo libro: “Conversando con Gardel”. Leyó unas líneas de su novela y también recitó versos de un poema suyo, impreso en otro texto: “Tres en Otoño”. Del que es coautor, junto a dos personas más. Entre tanto “Malevo” -el hombre del bandoneón- guiñaba un ojo a una de las señoras de la mesa uno, soltera o viuda, pero de impecable peinado de peluquería, que hacían lucir su gris perlado cabello. Ella, le devolvía una indisimulada sonrisa. Sus amigas, espectadoras sentadas en esa mesa, igual.
  Algo irreal se daba de las ventanas hacia adentro del Tango Bar Victoria. La gente afuera cruzaba tiritando, con impávidos rostros. Adentro, los comensales rubicundos, cantaban y hasta hubo quien bailó. ¿Y quién? ¡Pues… quién sino! La dama de la mesa uno. Y lo hizo de la mano de “Malevo”, con quien giró en tiempo y forma, al compás del dos por cuatro.
    Por casi tres horas creí estar en un bolichón, de esos del Mercado del Puerto de Montevideo o en el Mercado de Abastos - en el Buenos Aires, de los tiempos del zorzal criollo. El mismo compadrito parecía observarnos, desde ese lugar en los cuadritos de los muros. Ra mutaba, lentamente, a su estado Tem.
     Hubo un instante que creí desmayarme o adormilarme y oí, creo que oí, la voz del mismísimo Carlitos Gardel. Sin embargo, era “Malevo”, otro mago, que había retomado el micrófono y se adueñaba del salón, en esa tarde de otoño.  Pero… ¿quién sabe?
Pedro Buda
Walter Rotela 2013


*Aclaración del autor: Aunque el lugar existe en Montevideo, y es un lugar donde se puede escuchar tango y donde el escritor mencionado presentó su libro, debo reconocer que algunos detalles son parte de una ficción. Por ello prefiero llamarlo cuento al relato que se lee más arriba. 

domingo, 28 de abril de 2013

Colaboradores: Carlos Omar Dive - Ángel W. Farto - Carlos R. Pezzano


TRES EN OTOÑO

En 2009 el cuento “Viento del Este” de Omar Dive (Montevideo) obtuvo la 1ra. Mención de Honor  en la 31ª edición del Concurso Literario «Dr. Alberto Manini Ríos», organizado por  A.E.D.I. (Asociación de Escritores del Interior). Dicho cuento está incluido en el libro “TRES EN OTOÑO” de los escritores Carlos Omar Dive, Ángel W. Farto y Carlos R. Pezzano, publicado en 2009. Distribuido por ORBE Libros.
Correo de los autores: tresenotono@hotmail.com
Incluyo en esta entrada algunos poemas que aparecen en el libro de estos escritores uruguayos. La selección de los poemas es mía. 


VIEJO TANGO
                                 
Naciste solo bailable
Prepotente, y compadrón
No tenías bandoneón
Usabas, flauta y guitarra
Sonabas solo en las farras
De los calaveras viejos
En los boliches primero
De los albores del siglo

En los burdeles entretenías
A niños bien del lugar
No te dejaban entrar
En las casas de familia

Encontraste el bandoneón
Con Pacho, Arolas y Troilo
Fuiste guapo en los embrollos
Y nada, te acobardó
Conturci, te puso voz
En el año diez y siete
El morocho, te cantó
Y el mundo entero copaste

En tus notas, enredaste
A los grandes de las artes
Y subiste a lo más alto
Sin de los pobres, olvidarte

Sos igualito a Gardel
No sabes donde naciste
Por eso, cantas tan triste
Y al escuchar tu canción
Me pinchas el corazón
El alma se me acongoja
Siento un nudo en la garganta
Y se pianta un lagrimón

                                               (Carlos Omar Dive)

Estoy lleno de dudas…

Yo en casa era una Persona.
Cuando salí a la vereda era un Vecino.
Tomé el ómnibus y era un Pasajero.
Entré a una tienda y era un Cliente.
Fui al trabajo y era un Empleado.
Cuando fui a la Mutualista era un Socio.
Cuando me internaron era un Paciente.
Cuando hice un verso era un Poeta.
Cuando hice un cuento era un Escritor.
Cuando publiqué un artículo era un Periodista.
Cuando tomé varias copas era un Borracho.
Fui al estadio y era un Barrabrava.
Grité un gol y era un Hincha.
No quise ayudar a un manguero y era un Hijo de Puta.
Cuando dije la verdad era un Sabio.
Cuando me equivoqué era un Tarado.
Cuando me callé era un Cobarde.
Cuando me citaron era un Delincuente.
Crucé con la roja y era un Infractor.
Cuando hice una demanda era un Damnificado.
Dejé de trabajar y era un Jubilado.
Cuando viajé era un Turista.
Cuando quise cobrar era un Acreedor.
Cuando no pude pagar era un Deudor.
Cuando engañé a una mujer era un Sujeto Despreciable.
Cuando una mujer me engañó era un Cornudo.

¿Quién carajo somos?

                                       (Ángel W. Farto)

INUNDARME DE TI

Inundarme de ti
es recordar tus ojos claros
sin la tristeza final de una partida.
Es en vaporosa bruma confundir
Mi aliento con tu aliento
o escuchar tu risa cristalina
cortar con filo de puñal
mis sentimientos .
Es beber en gotitas de lluvia
la imaginaria sed de mis deseos
sintiendo a la brisa estival
jugar en mis cabellos
remedando tus manos
delicadas y tiernas.
Inundarme de ti
Es ver en el fuego chisporreante
la sublime estimación de mis anhelos
y en el humo al elevarse
en incitante vuelo
el color de tu piel jazmín enero.
Inundarme de ti
es cobijarte aún entre mis brazos
Con sencilla placidez dormida
Es percibir tus efluvios
flotando en el espacio
aprisionando soledades y silencios
negándome vagar por el misterio
en busca de tu amor
del cual soy dueño.
Inundarme de ti
es profanar los ficticios dinteles
de ilustrados firmamentos
en procura del eterno fulgor
de tu presencia
y  no hallarte…
y no hallarte…
nada más que en mis recuerdos.
   
                           (Carlos R. Pezzano)




Colaboradores - Carlos Omar Dive

En esta entrada puede leerse un texto de Omar Dive "Conversación divina" y la sinopsis e imagen de portada de su libro "Chralando con Gardel"

Conversación divina
                  
Y… dios creó al hombre a su imagen y semejanza… luego lo puso en el jardín del edén. Lo dejó solo para que viviera su vida. Adán---como lo llamó el señor--- vivió algunos años felices, pero sintió que algo le faltaba
Cuando vino su dios a verlo una tarde que no tenía nada que hacer, el hombre de barro le indagó.
A---Señor quisiera pedirte un favor… siempre y cuando tú me lo permitas.
D---Sí habla y pídeme lo que quieras, trataré de complacerte.
A---Mira mi dios…. lo solo que estoy… quisiera me regalaras una mujer… para no sentirme solo.
D---Y tú crees que si te regalo una mujer… seguirá el edén como hasta ahora . En esta tranquilidad
A---Pero señor, tú sabes la gran carga que tengo sobre mis hombros, ponerle nombre a todas las cosas… limpiar mi casa… hacerme la comida… lavarme las hojas de parra… y con ella  podré tener hijos para cuando sea viejo y me cuiden.
D---No es mala idea, pero piensa, ella va a querer hacer lo que tú haces… y que tú te encargues de la casa.
A---Señor, siempre piensas más adelante que nosotros.
D---Por algo soy dios… o crees que soy un simple charlatán… y hablo por hablar
A---No te ofendas… perdona mi imprudencia.
D---Bueno…. si te regalo una mujer… ¿La cuidarás, la consentirás…y serás complaciente con ella?
A---Si así lo haré… solo quiero que ella me complazca… me cocine… me lave las hojas de parra.
D---Y que será de ti cuando se invente el teléfono… y converse todo el día con su mamá, cuando se logre acuñar las monedas… te gastará todo tu sueldo, y cuando se invente la TV solo mirará las comedias Centro Americanas y pasará el día apuntando las ofertas, para usar el dinero que te roba en los mandados.
A---Pero señor… es que ahora no tengo con quien conversar.
D---Espera, alguien inventará la radio y podrás escucharla… y cuando te aburras, solo tienes que apagarla, no estará todo el día, bla… bla… bla
A---Hay mi dios… me estás haciendo dudar.
D---Y todavía más… que será de ti cuando ella se encargue de los negocios… sea ejecutiva… futbolista… boxeadora… maneje autos… camiones… ómnibus…  y te obligue a quedarte en casa cuidando a los niños, mandarlos a las escuelas, bañarlos, hacerlos dormir, ayudarles en los deberes, jugar con ellos.
A---Señor, creo que voy a desistir de la idea.
D---Ahora te pregunto ¿Por qué no esperás que se invente el lavarropas, el microondas, la aspiradora, la cocina? Así podrás prescindir de ella
A---Tienes razón, señor, mejor me quedo como hasta ahora, ya dice el dicho….Más vale solo que mal acompañado.
D---Sí Adán, pero… piensa… piensa… todo ese problema no se compensa con el placer de hacer el amor entre dos y no solo como lo haces ahora.
A-- ¿Como sabes eso? Si lo hago escondido en alguna cueva.
D---No te olvides que soy dios… no un charlatán con programa en la radio. Mira… es mejor que sacrifiques tu libertad… a cambio de sentir el placer de estar enamorado de una hermosa mujer.
A--- ¿Tú crees mi señor?
D---Claro… mírame a mí, solo… siempre solo… por qué te imaginas que te inventé… fue para conversar con alguien, ya era demasiado tiempo hablando conmigo mismo si no, para que inventaría algo tan complicado.
A---Si no te causo problemas… siempre me porto bien.
D---Si… ahora, vas a ver lo que será del mundo cuando inventen el dinero, el poder, las bombas, las guerras… dirán que son elegidos por mí, lo harán en mi nombre, y yo no tendré nada que ver.
A---Entonces ¿Qué hacemos, señor?
D---Esperar… quizás alguien se detenga a pensar y pare la mano.
A---Sí es mejor… nos sentaremos y esperaremos… mientras tanto, mi señor… ¿Puedes darme una mujer? Así nos entretenemos un poco.
D--- ¡Qué porfiado! Bueno… dormite, y te saco la costilla.


Carlos Omar Dive
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Más información sobre este autor:
Sugiero el texto "Junto al almacén"  de Carlos Omar Dive que  aparece en el libro  Malena Muyala Pebeta de mi barrio, de Prisa Ediciones, 2011.
El primer libro que publicó solo este autor se titula Charlando con Gardel 

Sinopsis del libro "Charlando con Gardel"

La historia "Charlando con Gardel" es un relato de amor y de amistad. 
En al narración, el protagonista tiene una conversación con Carlos Gardel. 
Ambos abren sus almas y sus corazones manteniendo una relación de verdadera amistad usando códigos y comentarios dignos de la época que le tocó vivir al máximo cantor de todos los tiempos.
Éste le cuenta en confidencia muchos momentos de su vida.
Relatos que si bien son historias vividas por "El mago". No tiene un rigor histórico de la trayectoria del artista. 
Por su parte, Jacinto, el personaje, vive una historia de amor con una mujer que bien sabe adaptarse al hombre que ama. 
Logrando formar una familia donde una señora de edad pasa a tener un papel muy importante en la vida de los personajes. 


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