domingo, 21 de febrero de 2010

Cuento: La rosa


Varios años después de que una peste, de alcance mundial, hizo desaparecer a todas las especies de rosas conocidas, prorrumpió la noticia. “Una rosa brotó del frío cemento”, ese fue el titular de un diario local. El informe fue difundido internacionalmente. Subió a Internet y miles de científicos, de nacionalidades diversas, se dieron cita en aquél lejano país, del sur del mundo.
La nota hacía referencia del asunto en estos términos: “En la intersección de las avenidas Centenario y Bulevar Siglo XXI, de la capital, brotó una planta. Creció el pimpollo y emanó un poderoso aroma, como de mil flores. Cercaron la cuadra, desalojaron a los ocupantes de los edificios cercanos. Convocaron a las tres fuerzas armadas para cuidar la flor”.
La prensa mundial se dio cita. Fotos y películas se hicieron de “la rosa”.
Cuanta gente se enteró del raro suceso quiso saber. Se organizaron excursiones en todo el mundo para visitar la rosa. La última rosa, la que brotó del cemento. Una esperanza, que el ojo del águila vio. Voló sobre ella y se precipitó. La tomó y se la llevó. Tal vez, fue uno de esos nuevos robots con forma de pájaros usados en la guerra del golfo para filmar y espiar, a la cual se le añadió la función de acercarse a su objetivo y atraparlo.
Hoy todos nos preguntamos: “¿dónde brotará, otra vez una rosa? ¿Lo hará?”
Pedro Buda 2000




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