lunes, 26 de noviembre de 2012

Marrón bombón


De paseo por Gualeguaychú, Entre Ríos, recorrimos la costanera, con mucha gente disfrutando del buen tiempo, conocimos un lugar donde pasamos un momento increíble. Sí, buscando un sitio donde comer algo y refrescar la garganta, por la calle empedrada paralela (Alem y 3 de Caballería) a la costanera encontramos a unos músicos tocando en la vereda. Enseguida dijimos, éste es el lugar. Se llama “El Águila”.
La gente estaba prendida, atenta y seguía con emoción los acordes de un hombre que dijo ser marrón y no negro, varias veces, emulando la letra de una conocida canción brasilera. Con su acento y su gran energía mantenía a su público cautivo y disfrutando de una velada maravillosa. Nos sumamos al grupo y pronto estuvimos acompañando, humildemente, siguiendo las melodías, con unos golpes sobre la mesa, algo torpes, pero siguiendo la línea sugerida por el artista y sus acompañantes. Interpretaban bosa, temas clásicos de la música brasilera contemporánea y otros temas menos conocidos pero sentidos por sus intérpretes. Un oriental, de oficio traductor acompañaba en el bajo, los acordes en guitarra del auto denominado “marrón, bombón”. También estaban allí otros músicos que ejecutaban instrumentos varios, haciendo los solos necesarios para brillar y hacer del repertorio un tiempo inacabable. Cada persona que ejecutó un instrumento o bailó y aplaudió cada pirueta o solo de los artistas, hizo del momento, uno inolvidable.
Todo el mundo disfrutó y nosotros nos sentimos como en casa, en ese edificio, en esa vereda, atendido por gente muy agradable. Cuando nos despedíamos recordamos que no teníamos la cámara para registrar imágenes de lo que conocimos casi al terminar la velada, el interior del local estaba lleno de historia, de objetos que contaban, sin necesidad de más, mil historias. Pero Jorge Baleardi, excelente anfitrión, nos fue relatando pequeñas anécdotas que acompañamos con un café antes de despedirnos muy tarde en la madrugada.
Interesante es  visitar “El Águila” si estás por Gualeguaychú. Unas pocas imágenes que dejo más abajo reflejan algo de un lugar con historia, decorado con gusto, que fue –según Jorge- en el pasado, un viejo almacén visitado por la gente del puerto. 
También sería bueno agradecer a Marcelo, el uruguayo, que regentea con su familia el Macaripana información adecuada así como excelente atención. 











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