Este cuento está publicado también en Opulix:
¡Bienvenidos! En este blog encontrarán mis cuentos, relatos de viaje y otros formatos de comunicación, así también, enlaces para acceder a mis libros, blogs y sitios donde comparto archivos de audio y video. También hay materiales de otros autores. Mi nombre es Walter H. Rotela. Los invito a dejar sus huellas junto a las mías.
viernes, 27 de marzo de 2020
martes, 24 de marzo de 2020
Mis audiolibros
Estimados seguidores del blog y visitantes ocasionales del mismo, hoy les cuento que agregué tres archivos de audio más al Programa Audiolibros, de mi canal de radio: Radio Huellas de Pedro Buda II.
Captura de pantalla
El canal de radio es otra vía de comunicación para compartir mis cuentos, notas o entrevistas. En esta oportunidad los invito a escuchar tres cuentos en formato audiolibro.
El cuento "El sonido del tren en movimiento" está precedido por una introducción donde pongo en conocimiento sobre los cuentos que conforman el libro: Cosas curiosas en los caminos de las cumbres. Luego continúa sí, con el cuento, el cual trata, justamente, de lo que escucharon un grupo
de personas, el sonido de un tren en movimiento, al pasear por un
cementerio de trenes.
El cuento "La señal" trata sobre lo que ven unos turistas, unas luces. Las que, aparentemente, partiendo desde una nube se proyectan sobre una zona de altas cumbres.
Por último, el cuento, en versión audiolibro, "Almas danzantes en las cumbres bolivianas", expone sobre unos turistas que registran fotos como cualquiera, pero al verlas luego de un tiempo
consideran extrañas dichas nubes fotografiadas, pues tienen formas similares, en
distintos puntos de su viaje, por no decir... iguales.
Almas danzantes en las cumbres bolivianas - CC by - Walter Hugo Rotela González
Captura de pantalla
Los cuentos mencionados aquí forman parte del libro "Cosas curiosas en los caminos de las cumbres", el cual puede descargarse desde la plataforma de la Editorial Bubok.
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Audiolibro,
Bubok
domingo, 23 de febrero de 2020
La señal
La señal es el título del cuento que comparto más abajo. Forma parte del libro "Cosas curiosas en los caminos de las cumbres". Si bien todo lo escrito en el libro es ficción, algunos pobladores dicen haber escuchado o visto cosas extrañas en la zona del salar de Uyuni, y fue eso lo que me motivó a escribir este libro de cuentos.
La imagen fue registrada por Walter Rotela
La señal
Salió
la travesía por la zona de volcanes el tercer día de las tan
planificadas vacaciones. Estaba fresco y parcialmente nublado. El
pronóstico indicaba momentos de lluvia, pero serían periodos
cortos, donde la mayor probabilidad era de agua nieve. Eso es raro
para quienes no vivimos en zonas de alta montaña, pero no para
quienes habitan arriba de los 3.500 o 4.000 metros sobre el nivel del
mar, en la zona de la precordillera.
Salimos a las 4,30 de la
madrugada para poder registrar la salida del sol. Eso era un esfuerzo
importante por cuanto estuvimos bebiendo un vino de la región hasta
entrada las dos de la madrugada. Pero el cuerpo aguanta, aguanta y
aguanta. Un trago de café bien amargo siempre repone de aventuras
nocturnas. La salida se pospuso una media hora por nuestra culpa. Era
difícil despertar y aprontar lo necesario para el día. Una mochila
cargada con lo básico para darse un baño en las zonas de aguas
termales, un poco de crema hidratante para el sol y las gafas
oscuras.
Con ganas, pero también con paso
lento, nos dirigimos a las camionetas que nos llevarían a recorrer
los más de 200 kilómetros de distancia por la zona de volcanes y
montañas. Gruesas nubes nos acecharon por doquier a lo largo del
camino. Pocas veces la luz fue total. En medio de una zona de rocas
extrañas, con forma de árbol, según el guía, nos detuvimos para
hacer registros fotográficos. Alguien se adormeció, le pusieron
música con más volumen del disfrutable y pronto se despabiló.
El aire estaba de fresco a frío,
pero seco. La vegetación parece no existir, pero sí hay, sólo que
en una forma que no es tan posible visualizar para quienes no
conocemos estos parajes, tan particulares. Al punto que al ver comer
a las vicuñas o a las llamas, alguien preguntó: ¿De qué se
alimentan? El conductor y guía contestó rápido y con picardía:
“Comen piedritas, no ven como comen las que hay ahí. Y la verdad
que había millones de piedras y parecían comer las mismas, pero no,
era una ilusión. Unas hierbas muy escasas, apenas visible, habían
entre piedra y piedra.
Bajamos casi sin ganas pero, tan
pronto tomamos contacto con el aire matutino, todo cambió. Un poco
de mate amargo -que unas argentinas, de la provincia de Formosa, llevaron consigo- nos despabiló, finalmente. Las imágenes que
logramos fueron excelentes, nada parecido hasta ese día. Pero eso es
poco decir con respecto a lo que una vez con los pies en la tierra
ocurrió. Es decir, bajar… habíamos bajado, pero el despertar fue
lento.
El contacto con tanta belleza,
con esas nubes al alcance de la mano, parecía irreal. Cada color,
cada textura era sumamente disfrutable. Sí, lo interesante es que
nosotros, los de ese grupo, nos sentíamos dispuestos a disfrutar.
Mas, nos costó más de mil bolivianos, asimilar aquellos rayos de
luces que partiendo tras las nubes se depositaban sobre el árido
suelo que se extendía a todo lo largo y ancho de nuestra experiencia
sensible visual. No podía ser, sin embargo, era simplemente hermoso.
Por otro lado, algo no estaba del todo comprensible. Aquella luz era
parecida a cualquier rayo de luz, pero tenía una suerte de cosa
rara, extraña, difícil de explicar con palabras.
Uno de los jóvenes del grupo lo
expuso así: “El sol ilumina a algunas rocas y luego se desvanece.
Incide sobre algunas porciones del terreno y se va. Como quien
alumbra con una linterna una porción de superficie, pero no
cualquiera, una superficie determinada, una y otra vez, como
resaltando el lugar”. La zona estaba a poca distancia, sin ser
posible precisar a cuánto. Cerca sí, pero indeterminable, a simple
vista. Los rayos partían de una nube que parecía no moverse, a
pesar del escaso viento en superficie. Pero esta superficie sobre la
que posábamos los pies estaba a tanta altura como suele estar alguna
nube, cualquiera. Y cual señal del tipo de las de clave morse
aquella luz comenzó a titilar, a encenderse y apagarse. El haz de
luz aparecía y desaparecía, con un ritmo, con una frecuencia que no
medimos, pero era rápido primero y lento después. Todo duró unos
diez minutos. No más.
Las fotografías no se hicieron
esperar y realizamos el registro pertinente, pero el viaje debía
continuar. No fue posible chequear las imágenes enseguida. Sólo en
la paz de la noche recordamos aquellas porciones de luz, su ritmo.
Alguien propuso que eran una suerte de señal. Pero la pregunta que
surgió entonces fue: ¿Quién emitía la señal? A lo que seguían
preguntas como: ¿con qué fin?; ¿Por qué nosotros y no otros
podíamos ver esa suerte de señal?
Las preguntas aún hoy, tres años
después, siguen sin respuestas. Con el grupo observamos varias veces
las imágenes fijas. Nadie pudo filmar aquellos haces de luz. Si bien
encendieron sus cámaras, no pudieron filmar. Ninguno. Hicimos
revisiones cruzadas de los aparatos y nada. Algo pasó aquel día y
no nos pareció prudente compartirlas con el servicio de vigilancia
estatal…
Pedro
Buda
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Ficción
Mis libros en Escritores.org
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Mis libros también aparecen en Escritores.org en Espacio de Promoción - Libros, dentro del género Literatura y novela.
La mayoría de mis libros pueden descargarse en formato .pdf desde la plataforma de Bubok
Con la publicación de "Cosas curiosas en los caminos de las cumbres" llevo publicados en Bubok siete libros de cuentos. Desde el primero que publiqué mi primer libro de cuentos en 2011 pasaron varios años y sigo sintiendo que es posible seguir escribiendo mis ficciones, mis cuentos, mis relatos con un gran gusto por la actividad, por el placer de escribir y compartir.
Los cuentos sueltos pueden leerse en Opulix, tus relatos...
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jueves, 13 de febrero de 2020
Cosas curiosas en los caminos de las cumbres
Cosas curiosas en los caminos de las cumbres es el título de mi reciente publicación en Bubok.
Cosas curiosas se ven por los caminos de las cumbres bolivianas. Eso
dicen algunos que han recorrido sus sinuosos caminos entre montañas
y valles. Los relatos que aquí se presentan son un puñado de
historias que nos quieren ilustrar sobre sonidos que quizás no
creemos deban escucharse, pero que oímos, incómodos silencios,
extraños cementerios de humanos y de trenes, ubicados a más de tres
mil metros sobre el nivel del mar, donde precisamente es la altura la
que provoca ese malestar conocido como “mal de altura”.
Historias de desapariciones de personas tragadas por la tierra o de
apariciones de fantasmales seres en cementerios ubicados a la par de
las nubes. Percepción de extraños objetos en movimientos y su
desintegración instantánea son sólo algunas de las cosas extrañas
que se ven y escuchan en los caminos de las cumbres.
Este libro reúne nueve cuentos cortos que tiene como común
denominador al camino. Más que sus personajes que dan vida al relato
es el propio camino quien los mantiene unidos a esos seres. Ellos
salen buscando una aventura y se hallan a sí mismos experimentando
los límites a cada paso del sinuoso derrotero por las cumbres, entre
cielo y tierra, las mismísimas nubes cobijan sus sueños y sus
creencias, sus ideas de lo real e irreal.
Los relatos fueron escritos entre el mes de enero y febrero de 2020.
Este libro está dedicado a: Adriana, Bety, Carol, Mónica, Pedro, Silvia, Lily,
Larissa, Magvz, Ana Lía, Daniel, Tony, Fernando, Sofía, Luis,
Carmen, Javier, Pati, Gonzalo, JG, Guido, Rodrigo, Jessica, Evelyn y
otros que no aparecen aquí, como los choferes y otras pero que son
parte de una treintena de personas maravillosas con quienes compartí
un hermoso viaje donde la sal, el frió, los volcanes, las vicuñas y
las llamas nos permitieron conocer algo de lo que el país andino
tiene para ofrecer. Su riqueza oculta está bajo su superficie que
brilla con el sol y titila al son de las estrellas; pero también en
su gente que peregrina por esos territorios a gran altura.
Agradezco a Silvia, mi hermana, por creer en mí, por estar a mi lado en esto de la escritura. El libro comenzó a gestarse en nuestra tierra natal, Formosa y se terminó en Montevideo, Uruguay. Tan largo es el camino a veces, pero paso a paso, las huellas van creando un camino y ese nos permite comunicarnos, mucho más de lo que creemos, y con más seres de lo que podamos tener conciencia.
Este libro puede descargarse gratis de la plataforma de Bubok Argentina, Bubok Colombia, Bubok España, Bubok Mexico.
Más información sobre el libro en mi blog Universo Creativo de Pedro Buda.
lunes, 27 de enero de 2020
Viaje inconcluso
Hace un tiempo atrás, apenas a fines de 2019 me plantearon hacer un viaje. El destino era un lugar al que soñé llegar hace algunos años atrás. Todo parecía ir bien. Los preparativos, los detalles y hasta el viaje; pero entre el mal de altura y las vueltas de la vida, ese viaje quedó sin concluirse. A pocos días de iniciada la aventura, abortamos la misión. Y quizás haya mil maneras de entender o explicar, pero nada me convence. Sin embargo, la vida es así. De hecho hay un dicho que lo expresa claro: "El hombre propone y Dios dispone". En fin. Me acostumbre, de tanto proponerme cosas que después no salieron, a que entre los sueños y la realidad que sucede hay un trecho. A veces, tanto deseo, tanta polenta no conlleva a un destino soñado, sino a algo diferente. Que puede ser peor, mejor y hasta extraordinario. De hecho, muchas de mis huellas se fueron dando en esas encrucijadas de los caminos, entre esos sueños y esas realidades en que se iban transformando.
Hoy dejo estas huellas porque es parte de la aventura de vivir. De mis más grandes desventuras surgieron textos de los que estoy orgulloso. Así que... sean los textos que deban ser. De hecho. Producto de este viaje surgieron hasta el presente, 27 de enero de 2020, unos tres cuentos. Por ende, no hay nada que no pueda utilizarse para crear el próximo texto. Mi vida es eso: escribir. Aunque ese escribir no me reporte "DINERO". Lo digo porque demasiada gente asocia a la felicidad con el tener dinero, al logro de dinero con el estar o sentirse bien, en fin, son posturas. No es la mía.
La vida tiene esas cosas, es un camino en el cual vamos aprendiendo, vamos construyendo, vamos armando nuestro propio mapa, paso a paso. De nada estamos seguros, pero si vivimos a pleno, cada paso, cada día, valdrá la pena llegar al último paso de nuestras vidas. Vivir plenamente todos los días es la manera.
Me han llamado testarudo, orgulloso, y qué se yo, pero lucho cada día por lo que creo. Trato de ser consecuente con mis ideas, con mis pensamientos. Pero somos humanos, y como tales contradictorios, pero cuidado, es mejor seguir ciertos ideales, ciertas premisas a no tener rumbo, a no tener norte, a no creer en uno mismo. Mis publicaciones, mis libros, cada uno de los cuentos publicados y de los no publicados, es un sueño, es un producto, es una tarea, es un poco de esfuerzo en pos de lo mismo, expresar, mostrar eso que veo, siento, observo en mi mundo circundante, pues cada ficción se nutre, sin lugar a dudas, de los paisajes que me rodean. Y esas cosas tienen valor para mi. Cada cual hace su camino. Está el ingeniero, el albañil, el comerciante, el militar, el mendigo. Todos venimos a construir nuestros caminos, cada cual a su manera. No todo puede medirse por el dinero. La vida puede durar un instante, o casi una eternidad, pero creo, firmemente creo, que cada vida deja su huella en este mundo. El viaje puede estar inconcluso; pero cada paso que damos nos lleva a aprender algo más, conocer algo más, conocerse un poco más, compartir un poco más.
El dinero ayuda, claro que sí, porque de hecho, la mujer que hoy pedía dinero para comprar pan o leche en la esquina, lo precisa para sostener su organismo con vida. Todos precisamos la moneda para sustentarnos. Pero no puede ser lo más importante, ni lo único importante. Todo dinero sirve, es claro, pero sin motivaciones de toda clase, el dinero se vuelve vacío. Los logros materiales se vuelven vacíos de contenido. Dejan de ser importantes.
El sueño de muchos es tener mucho metal, muchas monedas, y van en pos del mismo, en el camino olvidan compartir con sus seres queridos, olvidan agradecer, olvidan sentarse y conversar, olvidan el hacerse tiempo para vivir.
Quizás, y sólo digo quizás, este camino inconcluso, es un camino para aprender algo, para disfrutar de algo, más allá de lo vivido, creo que hay cosas que aún no logro ver, pero que sé, irán surgiendo con el paso cierto del tiempo. Pero lo vivido fue intenso, vibrante, pleno de aventura, gratificante aunque cansador.
Parte de lo interesante fue el conjunto de notas que tomé mientras viajamos, las imágenes que registré, los momentos que compartí con la gente del grupo de viaje, con mi hermana. Fue un compartir con mi hermana como nunca antes lo había hecho. Eso en sí mismo fue muy bello, muy gratificante y placentero. Nunca antes habíamos tenido la oportunidad de compartir tanto. Hubo mucho que aprendimos, que compartimos, que decidimos. Y eso me resulta, por demás interesante.
Pregunto, entonces, cómo sé que el viaje fue inconcluso, quizás llegamos al destino que teníamos que llegar, no al que nos propusimos.
Finalmente, sin más vueltas, me despido estimados cybernautas, diciendo que entre tantas vueltas antes del viaje y ahora que terminó, en mi cabeza está presente Nestor García Canclini, en sus textos sobre hibridación, mensajes, culturas híbridas. Creo que profundizar mi lectura de los textos del autor me llevará a desentramar este camino que recorrí y recorro, donde vi culturas conviviendo, compartiendo el mismo espacio sociocultural, dando, creo yo, significados distintos, o similares a las experiencias cotidianas. Como lo que pude, apenas de reojo, notar al ingresar a un templo en la ciudad de La Paz.
jueves, 21 de noviembre de 2019
11 años de Huellas de Pedro Buda - el formoseño
Mis huellas...
Esta primera imagen que comparto aquí es una suerte de resumen -en formato de imágenes- del recorrido de mis huellas desde que inicié este camino de compartir mis huellas. Aparecen las portadas de algunos de mis libros y la ilustración que definió un sitio donde publican algunos de mis cuentos en la Web.
Allá por el 20 de noviembre de 2008 se inició este camino de publicaciones en este blog, que fue el primero que cree para compartir mis pensamientos, mis relatos, mis notas...
El camino de mis huellas comenzó mucho antes cuando fui dejando impresiones en unas hojas, antes albas, hoy amarillentas, por el paso cierto del tiempo. Eso fue allá por mediados de 1992, tras mi llegada a Uruguay.
Recuerdo bien la pregunta de un mozo, de un bar que frecuentaba entonces, que de tanto ir y venir, se acercó y dijo: <<¿Qué es lo que tanto escribe, si se puede saber?...>> Y realmente no supe qué contestar. Fue pasando el tiempo y de aquellas primeras impresiones sobre el lugar de residencia, sobre la gente que vivía en las calles, sobre la gente que corría en los horarios de salida de sus trabajos, sobre la gente que se reunía en un bar a tomar algo al salir de trabajar, sobre cómo eso me marcaba fui girando a crear situaciones de ficción pero donde poder mostrar algo de ese mundo circundante; pero con un poco más de sabor, con un toque de condimento, con acompañamiento o sin él. Fui buscando esas huellas, fui encontrando un camino y así se fue creando este trayecto que llevo andando desde aquellas primeras huellas sobre el papel. Tiempo después los pensamientos se posaron sobre papeles pero con letras de máquinas de escribir, después se volvieron virtuales...
Captura de pantalla de otro de mis blogs
Así en el 2008 nace, surge esta una nueva forma para seguir andando el camino. Cursaba la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, aún hoy no concluida. Y, poco a poco, fue tomando forma esto de escribir no sólo para alguien que esté cerca, a quien pueda mostrar un papel, una hoja, sino que fue surgiendo ese lector que está aquí, allá o acullá, como diría el autor uruguayo... Y los relatos llegaron "por su cuenta", ¿será?, hasta rincones que nunca creí llegar. Cruzaron el Atlántico, cruzaron parte de América y así siguieron. Fueron apareciendo lectores, comentarios, consejos... Así fue que me animé a publicar en la Editorial de auto publicación Bubok. Y fue por consejo de alguien del otro lado del charco grande, como podríamos llamar al Atlántico. Todo fue un lento proceso que tuvo días de mucho viento, y otros en que no soplaba nada, y parecía que el barco velero se quedaría allí sin proseguir; pero siempre hay días mejores, por venir.
Pasa el tiempo, ciertamente, y es un placer seguir aquí en esta aventura de escribir, de compartir, de contar. Conocí a muchas personas gracias a la red de redes, la Internet. Con algunas de esas personas compartimos espacios en sitios de escritura, con otros compartimos espacio-tiempo en sitios de publicaciones, de comentarios, de críticas. Con algunos seguimos compartiendo y con otros no se pudo, porque algunos sitios desaparecen y por otras razones, en general, debido a que en la red los sitios suelen ser de duración no tan larga. Puesto que cuesta mantener algunos sitios o la misma red considera que ya no son útiles o los empresarios no le encuentran un lado rentable, desaparecen.
En fin, hoy siendo que pasaron cuatro minutos del 21 de noviembre, sigo celebrando este aniversario número 11. Y voy dejando las huellas en busca de un nuevo año. Paso a paso, las huellas siguen formándose y los invito a seguir compartiendo conmigo este camino que junto hacemos posible: tú leyendo, escuchando, viendo, comentando, y yo escribiendo. Muchas gracias estimado lector de estas Huellas de Pedro Buda-el formoseño.
Estimado lector te invito, entonces, una vez más, a buscar en la barra de la derecha, en Etiquetas, la palabra cuentos, cuentos en Internet, o la palabra cuento o cuentos, para acceder a leer (gratis) algunas de mis creaciones. En tanto que, en la otra barra de la derecha, en la que lleva por título Mi lista de blogs podrás encontrar un enlace a mi sitio en la Editorial Bubok, en ese sitio podrás acceder a mis libros publicados en la editorial que está presente en varios países.
Desde aquí quiero agradecer, muy especialmente, a las muchas personas que son responsables de sitios Web, de distintas partes del mundo, de habla hispana, que me permitieron y/o me permiten compartir mis cuentos, en los sitios donde ellos son responsables. Gracias a todos y cada uno de ellos. En otra entrada ya los mencioné, pero vaya igual mi reconocimiento y gratitud, nuevamente.
Son once años de compartir de modo ininterrumpido 2008-2019
Muchas gracias.
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