sábado, 2 de agosto de 2014

Cuento - La carta del hombre de la silla


La carta del hombre de la silla -
(c) -
Walter Hugo Rotela González


Hace muy poco tiempo atrás me contaron sobre un asunto que aún no sé si pasó realmente o no. Sin embargo, la historia me resultó, por demás interesante. Por ello quise dejar testimonio de lo que me contaron una soleada tarde de otoño.
Un amigo, que conozco de hace un montón de años, me comentó, a propósito de un sistema cloacal que estábamos conociendo, sobre otra cloaca y un sistema de túneles. 
Nuestro sistema cloacal consta de dos cámaras y un estrecho pasaje de conducto de media caña que lleva los efluvios hacia el sistema de drenaje que pasa por el medio de la calle. Me impresionó el tamaño de la cámara, puesto que nunca lo había visto antes. Suponía que tenía cierta profundidad, mas nunca pensé que un hombre cabía allí parado y que hubiese lugar para otra persona más allí, aunque de dimensiones más pequeñas. Es decir, un recinto importante para albergar dos personas pequeñas o una de tamaño normal y otra pequeña.
Mi amigo me comentó que en realidad no era muy grande, que él conocía un sistema de desagüe cuyas dimensiones permitían caminar dentro del sistema casi erguidos, en un trayecto de varios metros, muchos en realidad.
Lo miré y le dije que no conocía algo así, aunque sabía que en la ciudad existían lugares así.
Él me contó que realizando una tarea de albañilería en una casa conoció un túnel de las dimensiones referidas y que era accesible desde la casa donde realizó servicios de reparación. Pero que ese acceso estaba en parte ocluido por una puerta que la mantenía casi oculta. Y la historia referida por el dueño de la casa era también, de un modo, algo que no revelaba por que sí no más. Pero que no era un misterio, sino, una curiosidad.
Mientras avanzaba en su relato, le fui sirviendo unos mates invitándole a que prosiguiera con la historia, que prometía ser interesante.
Él, sabiendo mi gusto por conocer historias de la ciudad, fue tomando una postura de quien tiene entre sus manos una cosa importante.
̶  Mira, la cosa es que tenía que reparar una pared que estaba perdiendo el revoque y arreglar el marco de una puerta trampa que estaba en el suelo de una habitación.
̶ Entiendo… -le dije, buscando que prosiguiera.
̶ Bueno, para poder reparar la puerta, es decir, el marco de la misma, debía abrir la hoja de la puerta y sacarla. Lo hice y mi sorpresa fue grande…
̶ ¿Por…?
̶ Bueno,  había un tipo sentado allí. Es decir, no un tipo, lo que quedaba de él. Un esqueleto sentado en una silla.
̶ ¿Cómo?
̶ Como lo escuchas. Un tipo, claramente muerto, un esqueleto vestido, con ropas polvorientas, con mucha mugre, sin olor ninguno apreciable.
 ̶  Y el tipo, el dueño ¿cómo explicó eso?
̶ Me dijo que no me asustara. Que él lo encontró allí cuando se puso a hacer reparaciones la primera vez. La puerta trampa, está debajo de una segunda tapa de tablones que conforman el piso de madera de la habitación. Por eso no reparó en la existencia de la puerta sino hasta que un día, golpeando el piso, en una suerte de zapateo, lo sintió hueco. Jugaba con uno de sus hijos y así lo descubrió.
̶  ¡Qué historia…!
̶ Sí, el dueño de casa me contó que si bien primero atinó a mantener todo en secreto, no pudo seguir sin saber qué o quién era la persona que allí estaba. Es decir, sus restos.
Tomó coraje y con una linterna entró a esa habitación, como lo creyó en un principio. Notó que además del esqueleto había otras cosas: muebles pequeños, utensilios de cocina y algunas herramientas estaban, cuidadosamente, colocados en pequeños estantes adosados a la pared de un túnel, que continuaba más allá de los límites de su casa. Pero no pocos metros, sino que mucho más.   
̶ Me parece increíble, totalmente increíble lo que me cuentas -le dije. Más mi amigo asegura que el lugar existe y que el dueño de casa le contó más sobre el asunto.
Mi amigo entendió que lo que estaba compartiendo sonaba totalmente descabellado y me explicó que también a él le pareció así cuando el dueño de casa le refirió la historia.
Mas tenía sentido, lo que había debajo de la casa de este señor no era una habitación, sino un túnel que fue habitado por personas en un tiempo en que se desarrolló una guerra civil en la ciudad, y que algunos hombres y mujeres tuvieron que esconderse en esos túneles. Historia que yo conocía, pero jamás por un relato verbal de alguien. En textos de algunos sobrevivientes aparecían relatos de lugares así, pero que en nada semejaban lo contado por mi amigo.
̶ Como te decía -prosiguió mi amigo.  El hombre quería que le reparara la puerta y tuvo que contarme la historia, primero para que no me espantara y segundo para que terminara el trabajo. Investigó y descubrió que, en un pasado no muy reciente, el lugar había sido ocupado para esconderse de una ocupación, de un sitio de la ciudad. Las ropas estaban intactas, y ciertamente no era de los sesenta o setenta, sino mucho más antigua. Por ello consideró que nadie buscaría a esta persona.
Por otra parte, nunca había sentido nada al respecto y creyó que si estaba allí y no molestaba, era como un tesoro escondido, como una historia que estaba allí en el sótano de su casa. Un día, un vecino le comentó que también tenía acceso a un túnel, que rellenó con escombros y dejó cerrado el acceso. Años después, otro vecino, de dos cuadras más al norte, también había encontrado acceso a un túnel que también rellenó y cerró su acceso. Esto le corroboró que el túnel era más largo que lo que pensó en un principio y que tenía como fin no sólo comunicarse, sino que había sido usado para vivir, pues los utensilios encontrados así hacía pensar.
̶  ¿Y el hombre de la silla? ¿Quién pudo ser? ¿Investigó el dueño de casa? 
̶ Sí, sí… pudo saber quién era. Al menos había encontrado una carta que estaba en una caja. Te digo que el lugar está seco, eso es increíble. Pues en general estos lugares son húmedos. Sin embargo, esa zona no es húmeda, pues fui varias veces y nunca sentí humedad.
̶ La carta ¿qué decía?
̶ Sí, la carta… Era una carta para una mujer. Le escribía diciéndole cuánto la amaba pero que debía permanecer oculto hasta que todo eso pasara. Que apenas cesara la revuelta él buscaría la forma de contactarla. Firmaba al final de la carta, Theo R.  Sin embargo, él nunca salió de allí.
̶  Y la carta tampoco.
̶  Cierto. No lo había pensado.
Walter Rotela
2014














jueves, 3 de julio de 2014

Buscando...

Buscando... las llaves, las rutas en archivo .pdf ahora totalmente gratis lo pueden descargar de cualquiera de los sitios de Bubok en los cuales está.
México
Colombia
España 
Argentina

Los invito  descargar y leer. Después, si lo leyeron, me cuentan sus impresiones...


jueves, 19 de junio de 2014

Entrevista con Teresita Pizzorno

Entrevista con Teresita Pizzorno, profesora y directora del Coro Esperanza, de Montevideo, Uruguay. Fundado el 20 de Abril de 1985. Coro de adultos y adultos mayores. La docente es profesora de piano, órgano y se desempeña como docente de música en varias instituciones educativas. Tiene una trayectoria importante con reconocimientos varios. Nos cuenta en esta entrevista sobre la evolución del coro en sus primeros 10 años. Dos entrevistas más completan el ciclo.


Blog de la profesora Teresita Pizzorno: Cantaresvivir 





Cuento: QUIERE VENIR A LA MISA DE HOY

En cualquier lugar donde haya muchas personas, siempre existe la posibilidad de que se den anécdotas de toda clase. Esas situaciones  de la vida real, superan, la mayoría de las veces, la posibilidad de la ficción. El escritor quizás no llegue a imaginar tal absurdo, por decirlo de algún modo simple.
Una tarde de Agosto, mes en que los viejos de la zona subtropical, al sur del río Amazonas, se cuidan doblemente, sucedió lo que se narra más abajo. Digo doblemente, porque a los problemas de los años, le agregan eso de que Julio los prepara y Agosto se los lleva. Cosas de tradiciones… “al sur del sur”, como dice Don Jorge Drexler. El frío se confabulaba con la gruesa capa de oscuras nubes y daba la sensación de más frío.
Tomé uno de los cuadernos con que, habitualmente, nos comunicamos las novedades, de un turno al otro, o de un día para el siguiente. Apenas inicié la lectura de uno de ellos, encontré una nota que me llamó la atención. Lo particular estaba escrito en la parte de observaciones. Lo que primero me sorprendió, pero luego me hizo descostillar de la risa. Y quise compartir, entonces, lo que estaba escrito. Porque quizás, el que mal interpretaba era yo. Sin embargo, cuando se lo leí a mi compañera de trabajo, la sacristana, soltó la carcajada. Aunque pronto sugirió que seguramente, fue escrito en un momento de apuro, dictado por alguien en el teléfono, y no fue revisado después. Pero eso, no impidió que riera con gusto. Pues sin tener mala intención, causan gracia, los pequeños equívocos del ser humano.
La tarde estaba fría, lúgubre; pero tras reírnos, entramos en calor, y no era para menos. En la sección donde dejamos constancia del nombre de fallecido estaba escrito un nombre;  en la parte de defunción figuraba una fecha de un año atrás. Pero lo fantástico, estaba en el segmento que titulamos “Observaciones”. Allí decía, textualmente: “Falleció hace un año atrás y quiere venir a la misa de hoy”.
Pedro Buda 2012
Quiere venir a la misa de hoy -
(c) -
Walter Hugo Rotela González



sábado, 7 de junio de 2014

Calle sin salida

Salí con la cámara esa noche…
Caminé por las calles buscando imágenes cotidianas, rostros de caminantes, simples estructuras conocidas; pero encontré algo más que eso. Coches viejos como mirándome, apostados en sus sitios como prontos para atacar.
Lo que comparto es el producto de lo visto esa noche oscura, pero con mil luces iluminando por doquier.

Aún  me pregunto si las luces no son formas de energías vivas, que no logramos percibir, pero la cámara sí. 
Quizás una auténtica calle sin salida.














viernes, 9 de mayo de 2014

Lo que importa es creer

No será mucho lo que diré. No será ni mucho ni poco, tan solo unas frases sueltas porque estoy cansado de mirar la pantalla y que surjan palabras… No, mentira, es lo más maravilloso de mis días, que las historias vayan surgiendo allí, con cada paso. Dejando huellas van los personajes, creando su universo, como nosotros, de carne y hueso.
Insisto, no insistiré sobre el asunto. Pero ahí está la magia de esto, cuando crees que ya no tienes ganas de seguir escribiendo van surgiendo imágenes, palabras, ideas, esbozos de imágenes que poblarán las escenas o los relatos de los personajes que viajando mirarán por las ventanillas del tren – o  del auto, del ómnibus- los campos brotados o las estrellas en medio del negro firmamento.  
Mi pena o mi dolor, mis alegrías o mis satisfacciones toman forma de personajes y viven ese mundo que habito, en mis sueños del tiempo de vigilia, esos que llamo cuentos.
 “Toda esa magia escondida…” -como dice la canción que canta Juan Carlos Baglietto- está ahí, a un clik de distancia, a un segundo de luz, a medio camino entre vos y yo, que nos leemos entre líneas, que nos sabemos cómplices de esta aventura compartida, donde yo creo que escribo y tú crees que lees, pero donde ocurre, en realidad, otra cosa: ambos escribimos y leemos al mismo tiempo, pues las letras que conforman las palabras llegan a ti y dibujan en tu interior una imagen que quizás no fue la que cree al hacer presión en la tecla o en la punta del bolígrafo…
Está de más decir que estoy aquí porque creo que tú estás ahí, o que estarás ahí cuando yo ya no esté. Lo que importa es creer. Y creer es, desde el vamos, una forma de hacer, de escribir, de leer.
Hoy y ayer debía escribir algunas líneas, pero no lo hice. Perdí las ganas, no sé dónde, pero las perdí. Creo, firmemente creo, que las volveré a encontrar; pero quizás mañana, cuando el sol, vuelva a decir: “aquí estoy”.


sábado, 3 de mayo de 2014

Radio Huellas de Pedro Buda II

Inauguro a partir de la fecha 03-05-2014 una forma más de difusión de mis entrevistas y materiales de audio. Su nombre radio Huellas de Pedro Buda II.
Inicia este nuevo ciclo con la entrevista mantenida con el escritor C. Omar Dive Quefau.
Pueden acceder en la barra lateral de este blog a escuchar la entrevista o ir a radio Huellas de Pedro buda II


*Se mantienen los audios en radio Huellas de Pedro Buda, pero a partir de la fecha nuevos audios se subirán a radio Huellas de Pedro Buda II. 


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