jueves, 19 de junio de 2014

Cuento: QUIERE VENIR A LA MISA DE HOY

En cualquier lugar donde haya muchas personas, siempre existe la posibilidad de que se den anécdotas de toda clase. Esas situaciones  de la vida real, superan, la mayoría de las veces, la posibilidad de la ficción. El escritor quizás no llegue a imaginar tal absurdo, por decirlo de algún modo simple.
Una tarde de Agosto, mes en que los viejos de la zona subtropical, al sur del río Amazonas, se cuidan doblemente, sucedió lo que se narra más abajo. Digo doblemente, porque a los problemas de los años, le agregan eso de que Julio los prepara y Agosto se los lleva. Cosas de tradiciones… “al sur del sur”, como dice Don Jorge Drexler. El frío se confabulaba con la gruesa capa de oscuras nubes y daba la sensación de más frío.
Tomé uno de los cuadernos con que, habitualmente, nos comunicamos las novedades, de un turno al otro, o de un día para el siguiente. Apenas inicié la lectura de uno de ellos, encontré una nota que me llamó la atención. Lo particular estaba escrito en la parte de observaciones. Lo que primero me sorprendió, pero luego me hizo descostillar de la risa. Y quise compartir, entonces, lo que estaba escrito. Porque quizás, el que mal interpretaba era yo. Sin embargo, cuando se lo leí a mi compañera de trabajo, la sacristana, soltó la carcajada. Aunque pronto sugirió que seguramente, fue escrito en un momento de apuro, dictado por alguien en el teléfono, y no fue revisado después. Pero eso, no impidió que riera con gusto. Pues sin tener mala intención, causan gracia, los pequeños equívocos del ser humano.
La tarde estaba fría, lúgubre; pero tras reírnos, entramos en calor, y no era para menos. En la sección donde dejamos constancia del nombre de fallecido estaba escrito un nombre;  en la parte de defunción figuraba una fecha de un año atrás. Pero lo fantástico, estaba en el segmento que titulamos “Observaciones”. Allí decía, textualmente: “Falleció hace un año atrás y quiere venir a la misa de hoy”.
Pedro Buda 2012
Quiere venir a la misa de hoy -
(c) -
Walter Hugo Rotela González



sábado, 7 de junio de 2014

Calle sin salida

Salí con la cámara esa noche…
Caminé por las calles buscando imágenes cotidianas, rostros de caminantes, simples estructuras conocidas; pero encontré algo más que eso. Coches viejos como mirándome, apostados en sus sitios como prontos para atacar.
Lo que comparto es el producto de lo visto esa noche oscura, pero con mil luces iluminando por doquier.

Aún  me pregunto si las luces no son formas de energías vivas, que no logramos percibir, pero la cámara sí. 
Quizás una auténtica calle sin salida.














viernes, 9 de mayo de 2014

Lo que importa es creer

No será mucho lo que diré. No será ni mucho ni poco, tan solo unas frases sueltas porque estoy cansado de mirar la pantalla y que surjan palabras… No, mentira, es lo más maravilloso de mis días, que las historias vayan surgiendo allí, con cada paso. Dejando huellas van los personajes, creando su universo, como nosotros, de carne y hueso.
Insisto, no insistiré sobre el asunto. Pero ahí está la magia de esto, cuando crees que ya no tienes ganas de seguir escribiendo van surgiendo imágenes, palabras, ideas, esbozos de imágenes que poblarán las escenas o los relatos de los personajes que viajando mirarán por las ventanillas del tren – o  del auto, del ómnibus- los campos brotados o las estrellas en medio del negro firmamento.  
Mi pena o mi dolor, mis alegrías o mis satisfacciones toman forma de personajes y viven ese mundo que habito, en mis sueños del tiempo de vigilia, esos que llamo cuentos.
 “Toda esa magia escondida…” -como dice la canción que canta Juan Carlos Baglietto- está ahí, a un clik de distancia, a un segundo de luz, a medio camino entre vos y yo, que nos leemos entre líneas, que nos sabemos cómplices de esta aventura compartida, donde yo creo que escribo y tú crees que lees, pero donde ocurre, en realidad, otra cosa: ambos escribimos y leemos al mismo tiempo, pues las letras que conforman las palabras llegan a ti y dibujan en tu interior una imagen que quizás no fue la que cree al hacer presión en la tecla o en la punta del bolígrafo…
Está de más decir que estoy aquí porque creo que tú estás ahí, o que estarás ahí cuando yo ya no esté. Lo que importa es creer. Y creer es, desde el vamos, una forma de hacer, de escribir, de leer.
Hoy y ayer debía escribir algunas líneas, pero no lo hice. Perdí las ganas, no sé dónde, pero las perdí. Creo, firmemente creo, que las volveré a encontrar; pero quizás mañana, cuando el sol, vuelva a decir: “aquí estoy”.


sábado, 3 de mayo de 2014

Radio Huellas de Pedro Buda II

Inauguro a partir de la fecha 03-05-2014 una forma más de difusión de mis entrevistas y materiales de audio. Su nombre radio Huellas de Pedro Buda II.
Inicia este nuevo ciclo con la entrevista mantenida con el escritor C. Omar Dive Quefau.
Pueden acceder en la barra lateral de este blog a escuchar la entrevista o ir a radio Huellas de Pedro buda II


*Se mantienen los audios en radio Huellas de Pedro Buda, pero a partir de la fecha nuevos audios se subirán a radio Huellas de Pedro Buda II. 


viernes, 11 de abril de 2014

Fotografías de Esculturas de la Ciudad de San José

Ciudad de San José (Capital del Departamento de San José, Uruguay)


Calle Peatonal 


Plaza Principal

 
 Entrada del Teatro Bartolomé Macció







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Obras de arte de Hugo Nantes en Espacio Cultural de San José
Hugo Nantes fue pintor, escultor y ceramista uruguayo, de la Ciudad de San José (24 de enero de 1933 - 10 de marzo de 2009) 










Las imágenes se registraron el 5 de Abril, el penúltimo día de la Primera Edición del Festival Internacional de Fotografía - San José Foto. Disertaban, en ese momento, primero Luis Cobelo sobre fotografía latinoamericana, y luego el fotógrafo español Alejandro Castellote sobre fotografía asiática, según el programa que aparece en el sitio http://miramama.com.uy/fotografia/festival-san-jose-foto/ Más información en http://www.sanjosefoto.uy/





martes, 8 de abril de 2014

Formosa

“Tierra de largas siestas e interminables tererés” es la frase que acuñé hace algunos años para referirme a la ciudad y a la provincia del mismo nombre.
Se cumplen 135 años de la fundación de la Villa de la Vuelta Fermosa.
Salud a cada uno de los pobladores, a cada ciudadano,  a cada hombre originario, a cada criollo, a cada extranjero que optó esta tierra como la suya.
Aún viviendo lejos recuerdo a la tierra donde nací y la saludo en su día.

Vaya mi deseos de prosperidad para sus habitantes. Son los deseos de quien lleva a delante este blog: "Huellas de Pedro Buda - el formoseño"



La provincia de Formosa se extiende entre los paralelos 22° y 27° de latitud sur y los meridianos 57° y 63° de longitud oeste de Greenwich. 



martes, 1 de abril de 2014

Cuento: UN PEDAZO DE CHURRASCO

Una tarde, cerca de las siete y media, volvía del trabajo en el ómnibus que me devuelve a la paz del hogar, del barrio, cada día. El chofer venía tranqui y el guarda canturreaba la cumbia que pasaban en la FM. Casi siempre la misma selección de temas musicales a esa hora. De pronto, todo se precipitó, como una película de acción.
Yo viajaba en la última fila del colectivo urbano, por lo que, primero escuché los gritos del guarda y después seguí, por espacio de una cuadra, viendo la calle desde el ventanal trasero del coche. Eso fue hasta que me bajé en la siguiente parada; porque reconocí el auto de un amigo en el lugar, y me dije: “Tengo que bajar”.
El guarda gritó: “¡Qué animal!... ¡Qué animal!”  Los pasajeros, que éramos del barrio en su totalidad, nos inclinamos sobre las ventanillas para mirar. Un tipo, algo pasado de peso, y grandote, robusto, estaba tirado en el suelo frente, en parte,  y al costado de un auto, que reconocí como el de un amigo. Por eso fue que atiné a bajar de inmediato.
Junto conmigo bajó un Policía, que también, por casualidad viajaba en el mismo coche. Éste intervino de inmediato en la situación que estábamos siguiendo desde detrás de las ventanillas del transporte urbano. Corrimos a la esquina y desde allí hasta la mitad de la cuadra donde, el que estaba tirado, se incorporaba y, junto con otro hombre, intentaba golpear a un joven que estaba montado en una bicicleta. ¡De no creer!
El tipo que, momentos antes, estaba tirado en el suelo tenía,  a la altura de la rodilla, el pantalón roto y sangraba. Sin embargo, se arreglaba para tirarle unos golpes al de la bicicleta que estaba de pie a esa altura y tan atónito como yo. Era algo insólito.
Mi amigo estaba paralizado tras el volante de su auto, con la mirada fija y sin poder hablar. Pero al ver al grandote levantarse, acercarse al de la bicicleta y tirarle un puñetazo, salió como tromba de su asiento, tras el volante. No lo podía creer. Un segundo antes, el enorme tipo estaba tirado en el suelo gritando: “¡Hay! ¡Hay! La puta que lo parió…”
Había salido de una camioneta, era el conductor del vehículo. Salió sin mirar para atrás. Lo supe, entonces, pues me lo contó mi amigo:
“Se bajó sin mirar y no pude esquivar…” Contó, mientras volvíamos al coche suyo y se disipaba la cosa al costado.
  El vehículo, que conducía el hombre de la rodilla sangrante, se detuvo de golpe y el conductor salió sin mirar, y fue cuando mi amigo lo envistió o lo tocó, porque claramente no le dio de lleno, pues tras caerse volvió a levantarse y fue tras el chico de la bici. Eso lo pude ver al estar cerca de la escena, corriendo tras el Policía. Vi que le sangraba la pierna a la altura de la rodilla. Todo se desarrollaba a una velocidad pasmosa. El Policía intervino separando a uno de los agresores del chico -el acompañante del conductor- que también había bajado de  la camioneta, y sin reparar en el caído, fue tras el joven para lanzarle un puñetazo. Éste impactó de lleno en el rostro del sorprendido ciclista pero pudo mantenerse en pie. Una locura total…

En minutos no quedó nadie en la calle, volvía el barrio a la tranquilidad de siempre. Yo fui en busca de un mate amargo con la patrona.
Dos días después  mi amigo mandó a reparar su auto. ¡Sorpresa! Nunca creyó él, y mucho menos el mecánico, encontrar lo que vio y comentó así:
̶  Isidro… no lo vas a creer. ¿Sabés lo que encontré en tu auto?
̶  No ¿qué?
̶  Un pedazo de churrasco a medio podrir…
̶  ¡Qué! No… yo no comí nada y tiré ahí.
̶ No… un pedazo de churrasco del bepi ese, el del accidente.
Pedro Buda
Walter Rotela
2014


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