martes, 18 de octubre de 2011

Un formoseño que se va


Un formoseño que se va, ese es Mario Venica, un formoseño.
Con su ahijado compartimos mil momentos desde nuestros trece años.
Siempre recuerdo una cosa que nos dijo una noche: “Muchachos ¿qué es lo que tanto hablan…? Se ven desde  las 7,30 de la mañana y son las 12 de la noche y siguen hablando. Edu no habla nunca acá, y con vos, dale y dale y dale charla…”
Son esas cosas y otras como las reuniones de los domingos en su casa, en el patio y con toda la familia compartiendo, las que siempre recuerdo. Aprendí el concepto de la comida compartida junto a la familia de Eduardo y Mario. Un día de cumpleaños se va, qué día, pero que recuerdos. Vale recordar las cosas que se compartieron el momento de la partida es eso, sólo el momento de la partida. La vida se compone de muchos más momentos, que valen recordar. Y recuerdo cosas compartidas con Doña Paulina, con los padres de Eduardo, con Riky, con el “negro”, mi primer amigo de la familia, pues tuve por amigos a varios primos.
Creo que una de las cosas que siempre recuerdo es una salida que hicimos con todo el grupo familiar a Empedrado, donde comimos y bebimos en ese gran grupo, durante los primeros días de un mes de enero. Y allí supo estar, de un modo u otro, Mario.
Aprendimos tanto en tantas conversaciones, en charlas en ese grupo, pues ineludible es decir que, Mario Venica se asocia siempre a “grupo”, a familia, a gente reunida.
Un abrazo para todos quisiera entregar desde estas lejanas tierras, un abrazo enorme. 
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