sábado, 4 de diciembre de 2010

Firmemente creo

En este día puedo volver a escuchar al grupo Pareceres… Estoy disfrutando del tema Tendrías que llegar. En medio del silencio previo entró un Picaflor y revoloteó en el cuarto, lo tomé como un signo de buena suerte, de buen augurio.
Siento que en mí surge una suerte de felicidad porque terminamos el trabajo final de Fundamentos, Objetivos y Técnicas de la Investigación Periodística. Es para mí la última materia. El idioma es un agregado que uno debe cumplir pero que no hace a la esencia de la carrera.
Realmente fue muy bueno trabajar con Nelson Daniel Gasparick… Le propuse pensar juntos un proyecto de redacción de notas para publicarlas en un blog. Veremos si sale esa idea.
Se van cumpliendo las metas que me propuse al comenzar el año y doy gracias por eso.
Pude, en esta parte del año, contactar a algunos antiguos compañeros del colegio Nacional, lo cual, es también bueno. Por medio de Facebook pude hallar a otra gente o se dio que ellos me encontraron y bueno, es así la vida. Algunos leyeron mis cuentos y otros están con ganas de hacerlo, lo cual me da una gran satisfacción.
A casi un año del accidente estoy muy vivo y con muchas ganas de vivir. Doy gracias por la dicha de estar vivo. A Dios y a la gente que me ayudó de una u otra forma. El 24 de Diciembre quedará grabado en nuestras memorias como un día de “renacer”, como una nueva oportunidad, como un volver a empezar.
A principio del año cuando recién llegué a la casa y puse mis manos sobre el teclado, cuando aún tenía los yesos en los brazos quise seguir escribiendo y seguir dejando huellas, y, con paciencia, con esfuerzo, con dedicación y mucha polenta eso se fue dando. La voluntad es una fuerza poderosa. Las ganas de la “gente bien” que me acompañó fue una energía extra; la gente que desde lejanos lugares me acompañó con sus oraciones y con su buen deseo, creo, firmemente creo: me ayudó.
A todas esas personas le doy las gracias, por acompañarme, por sus palabras de aliento, por sus generosas palabras, por su simple sonrisa y paciencia.
A mi esposa quiero agradecer infinitamente por la gran paciencia. Paciencia para luchar con lo que me pasaba, para soportar mis quejas, mi dolor, para lidiar con mis frustraciones, con la casa y la vida de todos los días. A ella le debo un GRAN GRACIAS.
Cada día paso por la misma esquina que me vio tirado en el pavimento y digo, es bueno poder seguir cruzando la calle.
A un año de todo eso…. Sigamos adelante.
A veinte días del 24 de diciembre, arriba la vida.
Black Horse, seguramente, estará como nueva a cargo de un nuevo dueño. Gira la vida… como una calesita, dice el dúo Vivencia.
Suena AC DC en los parlantes de la PC y sigo dejando huellas…
El rock and roll está vivo, porque el rock es energía que fluye y maximiza nuestras propias vidas. (Qué frase…)
Sigamos soñando amigos, que el principio de las concreciones son nuestros más caros sueños. Sin soñar no creemos en que es posible, sin sueños no es dable imaginar las partes que conforman el todo, y mucho menos hacer lo necesario para lograr armar el rompecabezas que supone cada paso en la vida, cada creación.
Firmemente creo que debemos seguir soñando, que es posible creer, que es posible seguir, que es posible hacer… un mundo mejor… como dicen tantos músicos y gentes bienintencionadas.
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