martes, 15 de diciembre de 2015

LA VIDA PRECISA SER NARRADA

En esta entrada compartiré una opinión sobre un tema que me interesa, cual si fuese una columna en mi propio blog.
El registro fotográfico, las distintas artes de representación son formas de narración.

Pensando sobre el último texto leído fue que me encontré con unas simples "verdades" o con puntuales circunstancias que se repiten en cada uno de nosotros, en nuestras vidas. Por un lado, "la muerte" como solución, desenlace de un capítulo –quizás último- de un texto cualquiera que narra lo vivido –en algún tiempo y en determinado espacio físico, geográfico- por alguien con ciertas señas particulares. Pero, dicho desenlace implica, claramente también, el inicio, el nacimiento.
El comienzo es descripción de circunstancias, que serán el contexto donde el personaje viva una aventura o desventura. Hasta ahí parece todo bien, pero siempre hay más. Pues nacer, no siempre es el comienzo estricto de algo, es en todo caso, la porción visible, observable. Los antecedentes de ese tiempo narrado existen, y necesitan ser contados para darle cabida en el tiempo actual vivido por el personaje, pues de un modo u otro, esas circunstancias incidirán en el devenir de la criatura que vive.
Vistas las cosas según lo planteado en el párrafo anterior, "la vida" puede ser concebida, estudiada y adquirir significación al momento de ser contada, narrada... ¿Será así? En todo caso... ¡Vaya casualidad!  Hoy ocurrió lo que llamaré "acontecimiento", entendiendo como tal, a un acto distinto de lo cotidiano en la vida de una persona, una acción que se distingue, que se aparta de la rutina, del ser en cuestión.
Un joven, egresado de una casa de estudios, presentó hoy su libro en una sala de su viejo colegio. En dicho texto, el hoy joven adulto, busca reflejar su vida, sus vivencias, el conjunto de circunstancias que le permitieron llegar al hoy. Este presente está enmarcado, por cada uno de esos días difíciles que le tocó andar, pero también, por los otros que le siguieron, esos que le mostraron el rumbo a seguir para llegar al hoy.
El joven no sólo vive y/o vivió, sino que precisa contarlo, narrarlo, para que esas "verdades", esas "puntuales circunstancias", adquieran un grado diferente, o, en todo caso, que sean también re-significadas por cada lector, por cada asistente a la presentación del libro. De allí esto que considero en párrafos anteriores: la vida precisa ser contada, narrada.    
Walter Hugo Rotela 
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