viernes, 16 de abril de 2010

Entrevista


CON LA ACTRIZ ELENA BRANCATTI
“EL ACTOR DEBE SER UN GRAN REFLEJO DE LO QUE LO RODEA”

Elena Brancatti es conocida como actriz de teatro, pero desempeña también otros roles. En 2008 la vimos en televisión en la serie “Piso8”, interpretando al personaje “Nelbia”; en 2009 en “Hogar dulce hogar”, en el rol de “Carmen”. En esta entrevista nos cuenta sus pasos en treinta años de carrera actoral.
Esta entrevista ocurrió entre textos, lápices y hojas ordenadas en el local de venta de útiles escolares, que funciona dentro del Instituto Pallotti. Frente al lugar hay un cartel donde se lee: “Lo de Elena”. Mate de por medio y con la tranquilidad posible de una mañana de clase, dentro de un liceo, fueron surgiendo, una a una, las facetas de esta mujer: actriz, docente, emprendedora…
-Según leímos en tu currículum, en los periodos ‘74-‘75 y ‘79- ‘80 cursaste en la Escuela Municipal de Arte Dramático (EMAD) "Margarita Xirgu" y egresaste como Actriz. ¿Cómo surgió tu opción por el teatro?
-Primero, en el ’75 yo no dejo la escuela porque quiero; la escuela se cierra porque la dictadura la cerró. Porque era un semillero de revolucionarios…
A lo largo del tiempo Nelly Goitiño, Roberto Fontana abrieron una escuela alternativa cuando se cerró esa escuela. Y ahí, me sumo. Entonces, egreso de la primera escuela en el ’79. Hice tres años en la otra escuela. Ahí aprendo mucho de fonética y foniatría con el maestro Fontana, que es un gran maestro, que me va a dar una herramienta, que todavía hasta hoy utilizo y enseño, y cuando abre la EMAD volvemos, ha culminar la carrera oficial...Así que egresé de dos escuelas.

-Porque el momento, el contexto en el cual tú empezaste fue un período difícil…
-Un momento difícil… políticamente, represivo, entonces teníamos que hacer cosas solapadamente, digamos… no clandestinamente; pero seguir estudiando ya era algo como una herramienta revolucionaria…. Saber, conocer y poder decir, por la herramienta del teatro, muchas cosas, fue... una especie de levantamiento revolucionario. No se dieron cuenta que habían cosas que se podían decir artísticamente y que ellos no podían descubrir. Por que el arte siempre va más allá.

-Y a nivel de familia ¿cómo pesa esa decisión, es decir, te apoyaron…?
-La primera palabra que me van a decir, es “tú no podes…tú no podes” Tú no servís, me decían en mi casa, porque yo tenía un problema de tartamudez… Un problema nervioso, evidentemente, que todavía conservo, pero claro, ahora lo domino, más naturalmente. Cuando más cosas en contra tengo… más peleo y más logro ser, porque… de esta profesión que me dijeron que no podía tener… hace treinta y seis años que estoy ejerciendo.

-¿Hay diferencias en la calidad de teatro antes, durante la dictadura y después?
--No, la calidad siempre fue excelente, en todo el teatro nacional. Es decir, desde el teatro independiente, el teatro oficial, la calidad nunca estuvo en duda. Lo que sí estuvo fue la elección de textos y lo que decían esos textos. Varió sí, la manera de enfrentar. Ahora la gente quiere divertirse más… disfrutar más. No quiere pensar tanto como quería en pos dictadura. Un teatro reflexivo… un teatro que miraba hacia el texto profundo. Ahora el texto es más liviano… la calidad es la misma; pero la gente quiere ver más comedia, quiere reírse más y quiere sacarse problemas de arriba, eso es para mí lo que varió.

Brancatti comenta que desde el ’76 en el teatro independiente se solicitaban personas jóvenes para apuntar, para armar escenarios, acomodar… Desde esa época ella se hizo parte, aprendiendo y trabajando con luces, sonido, barrido del escenario, limpieza de los baños, arreglar butacas, vender chocolates para las finanzas del propio teatro. “No me quedó nada por hacer adentro del teatro.”

-¿Y se puede vivir de la actuación en el Uruguay?
-Yo te diría que yo no pude. Siempre tuve un trabajo fijo que me daba un salario… Y después hacía toda la labor docente y toda la labor actoral. Es decir, dos o tres obras, pero nunca me dio para vivir… Porque de repente hacíamos obras en las cuales no cobrábamos nada. Porque no alcanzaba para repartir, o había que pagar el alquiler y… los teatros, los alquileres salen caro.

-En la página de Internet de la Sociedad Uruguaya de Actores dice que el 13 de noviembre de 1953 el gobierno de la época promulgó la ley que otorgaba la jubilación a los actores. Que esa Ley, fue derogada por el Acto Institucional N° 9 de la dictadura. ¿Y hoy, cuál es la situación?
--Fue derogada, no nos pudimos jubilar nunca más. Te podes jubilar de cualquier cosa, menos de actor… Hasta ahora, que hay una posible aprobación de ley que vamos a ser reconocidos recién como profesión. No está la profesión… existe la prostitución… pero la actriz, el actor no existen. Recién ahora podemos juntar elementos, que nos van a poder hacer jubilar; pero hay otra dificultad… no tenemos manera de demostrar lo que cobramos. Porque nosotros cobramos si se venden 20 entradas, 10 entradas… No tenemos ingresos fijos. El sindicato está haciendo un registro de programas, de la parte de grabación y… Por ahí lo pueda ver, quizás yo… ¡O lo verán mis alumnos! (Se ríe con ganas mirando hacia arriba)

-¿Y respecto a un actor brasilero o un argentino, cuando viene a actuar al Uruguay, está mejor considerado, se hace diferencia con respecto al actor residente?
-En este caso… yo te lo digo por la experiencia que he tenido últimamente, que es haber hecho “Hogar dulce hogar” en televisión… Hay una sobre valoración… del actor, cuando es extranjero, porque se lo conoce más. Porque la televisión ha hecho que se lo conozca más. Por ejemplo en este caso estamos trabajando con Hugo Arana, que es muy conocido acá. Entonces, y hay una diferencia… de todo tipo, en el trato; hay una diferencia en el pago… Pero claro, a él lo conocen, a él lo respetan…

-No es la capacidad actoral lo que se premia, ¿es otra cosa… no?
--Previamente ya saben que nosotros podemos rendir, por algo nos convocaron; pero hay una mayor confianza, a priori, sobre el trabajo que pueden hacer ellos. Está muy bien que lo traigan. De alguna manera prestigiaron nuestra tira. Incluso nos prestigiaron a nosotros, trayéndolo, porque la gente lo va a mirar a él, porque lo conoce más que a nosotros. Quizás ahora, con estas tres ficciones que hay, en los tres canales: canal 4, canal 10 y canal 12. Cada uno tiene una ficción. Quizás ahora nuestros rostros sean tan conocidos, de aquí en más, como es el de él en Argentina.

-Tú que hace muchos años que estás en teatro… desde el momento que apareciste en una tira: ¿crees que el reconocimiento es el mismo después de la televisión?
-No… una abuela de un alumno… fue a ver todas las obras de teatro que hice en la Fausta y no sabía que era yo. Entonces dijo: “Nunca me hubiera imaginado que la persona que me atiende acá, detrás de este mostrador, era la que yo aplaudí en diez obras de teatro.” En cambio, cuando aparezco, una vez en televisión, en la primera promoción, me dijo: “¿vos haces teatro…?” Sí, hace más de treinta años que lo hago. Y me dice: “vos estuviste en tal obra…” Sí. Y en esta y en esta otra… “¡No me digas… eras vos…!” [En ese momento realizó una personificación de la señora con quien había mantenido la conversación, alzando la voz, metida en ese personaje de la señora, abuela de un alumno, a quien como a otras, vende productos de librería y uniformes.]

-Tu tienes, además, un rol como docente. ¿Desde cuándo y en qué áreas tenés esa actividad?
Desde… [Se queda mirando la lejanía buscando la respuesta] por el ochenta y cinco, más o menos… Como dije hoy, empecé con el maestro Roberto Fontana, que es especialista en dicción y tiene algunos libros escritos, sobre una búsqueda que él hizo sobre el apoyo físico, sobre la voz y de la emisión… Entonces, cuando él no podía más absorber algunas escuelas, me dijo si yo no podía asumir… Traspasar esa técnica que él había hecho… Ahí empecé como ha especializarme en la parte de dicción, emisión, apoyo y proyección del sonido. Trabajé eso muchísimo tiempo y empecé a transmitirlo. Después empecé acá en el colegio a trabajar teatro… con adolescentes. El teatro… es una herramienta maravillosa… le ayuda a conocerse, a crecer, lo ayuda a mirar hacia fuera, a mirar a otros, reflexionando sobre determinados textos. Hicimos escritura, mucha cosa. Y ahora continúo con la labor docente con personas con alguna capacidad diferente o discapacidad, como quieras llamarlo.

-¿Y ahí hay un trabajo mayor o es igual que cuando trabajabas con los otros adolescentes?
-Son adolescentes como los otros con los que trabajé, pueden tener la misma dificultad de acceso a mirarse. Pero acá lo que encuentro es un campo mucho más fértil… Porque algunos tiene problemas de dicción, de emisión, desde la respiración, desde el mirarse afuera, desde la imitación, desde varios lugares… Por ejemplo ahora estamos trabajando una escena de “Romeo y Julieta” y no pueden realizarla, leerla, porque se tientan… Porque el sólo hecho de decir “amor”, es todo un descubrimiento. Yo he tenido muchas satisfacciones como docente, pero acá es el lugar donde más energía he entregado pero también he recogido mucha alegría, mucha realización en cuanto a cuando el adolescente descubre su capacidad, quizás, o descubre su confianza o tiene confianza para descubrir otras cosas. Mi labor sería entregarle la confianza, la fe de que puede.

-Las obras te van dejando a ti como actriz y como persona, supongo yo, algo que te permite ir reflexionando no sólo sobre ellas sino sobre la vida…
-Las cosas que te pasan en la vida te hacen reflexionar sobre el teatro. La ficción nutre a la realidad y la realidad nutre a lo que hacés en la ficción. Porque el actor debe ser un gran reflejo de lo que lo rodea también… porque sino no sirve para nada lo que hacés…
Trabajo presentado en 2009

* Es posible escuchar el audio de esta entrevista si haces click en Audio de entrevista con Brancatti en Etiquetas o en el vínculo www.ivoox.com/entrevistas-audios-mp3_rf _511902_1.html



Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...